Amar y ser feliz

Cuanto más envejecía, cuanto más sin sal…. me parecían las pequeñas satisfacciones que la vida me concedía, tanto más claramente comprendía… donde yo debería buscar la fuente de las alegrías de la vida.

Aprendí que no ser amada no es nada… mientras amar es todo.

La plata no era nada, el poder no era nada.

Miré tanta gente que tendría dinero y poder, y asimismo era infeliz.

La belleza no era nada.

He visto hombres y mujeres bellos, infelices, a pesar de su belleza.

También la salud no contaba tanto así. Cada uno tiene la salud que siente.

Habría enfermos llenos de ganas de vivir y habría sanos que se destruían en la angustia por el miedo de sufrir.

La felicidad es amor, solo eso.

Feliz es quien sabe amar. Feliz es quien puede amar mucho.

Pero amar y desear no es la misma cosa.

El amor es el deseo que alcanza la sabiduría.

El amor no quiere poseer.

El amor quiere solamente amar.

Cuánto cuesta una mujer?

En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer lo siguiente:
Qué tipo de hombre estas buscando?”
Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le dijo: “¿En verdad quieres saber?” Él respondió “Sí”
Ella empezó a decir, “Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí. Yo pago todas mis facturas, yo me encargo de mi casa, yo voy al súper, yo hago las compras y todo sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar, ¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?”
El hombre se le quedó viendo.
Él claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero. Ella rápidamente sabiendo lo que él estaba pensando dijo, “No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida”.
Él cruzó los brazos se recargó en la silla y mirándola le pidió que le explicara. Ella dijo, “Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque yo necesito a alguien con quien conversar y que me estimule mentalmente. Yo No necesito a alguien mentalmente simple.”
Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque yo necesito a alguien con quien compartir mi fe en Dios. Yo necesito a alguien suficientemente sensible para que me comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme decaer.”
“Yo estoy buscando a alguien el cual yo pueda respetar. Para poder ser sumisa, yo debo respetarlo. Yo no puedo ser sumisa con un hombre que no pueda arreglar el mismo sus problemas. Yo No tengo ningún problema con el ser sumisa (simplemente él tiene que merecerlo).. Dios hizo a la mujer para ayudar al hombre. Yo no puedo ayudar a un hombre que no se puede ayudar a si mismo.”
Cuando terminó lo vio a los ojos y él se veía muy confundido y con interrogantes. Él le dijo “Estas pidiendo mucho”
Ella le contestó… “Yo valgo mucho”
.

No me castiguesss…

 

Papa:
No me pegues. Tus golpes no solo hieren mi cuerpo, ¡golpean mi corazón!
Me hacen duro y rebelde, terco torpe y agresivo.

Tus golpes me hacen sentir miserable, pequeño e indigno de ti… mi héroe, me llenan amargura, bloquean mi capacidad de amar, crecen mis temores y nace en mí el odio.

Papi tus golpes me alejan de ti, me enseñan a mentir, cortan mi iniciativa, mi creatividad y mi alegría.
No me des más golpes.
Soy débil e indefenso ante tu fuerza, tus golpes enlutan mi camino y sobre todo, endurecen mi alma.

La fuerza de tu razón es superior a la fuerza de tus golpes, si crees que no te entiendo aun, te prometo que ¡Pronto lo haré!

Más poderosos que tus golpes, más efectivos y grandiosos son: tu afecto, tus caricias, tus palabras y tus besos.

Papito, tu grandeza no esta en el poder de tu fuerza física.
Eres mucho más cuando no necesitas de ella para guiarme.
Solo abrázame y permítete seguir siendo mi héroe para toda la vida.


Por ti volaré

Saliendo con otra mujer…

Mi esposa me recomendó salir con otra mujer.

Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera  de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.

“Tu sabes que la amas” -me dijo un día, tomándome por sorpresa.
La vida es muy corta, dedícale tiempo. “Pero yo te amo a Ti” – protesté.

Lo sé.  Pero también la amas a Ella.

La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi
Madre, viuda desde hace unos años, pero las exigencias de mi trabajo y
mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente.

… Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

“¿Qué te ocurre?

¿Estas bien?” me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde, en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

“Creí que sería agradable pasar algún tiempo Contigo”, le respondí.  ”Los dos solitos”!……. ¿Que opinas?

Reflexionó sobre ello un momento. “Me gustaría muchísimo”, dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede una cita……..

Y, Por Dios, cuando llegué a su casa, vi que Ella también estaba muy emocionada!

Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.

“Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se  mostraron muy emocionadas”- me comentó mientras subía a mi auto-

“No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada”. Fuimos  a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi Madre se aferró a mi brazo como si fuera

“La Primera Dama de la Nación”.

Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras.

Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mi Mamá está sentada al otro lado de la mesa y sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.

“Era Yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas?“

“Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor” -respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro.

Hablamos tanto que nos perdimos el cine  ”Saldré Contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, ” dijo mi madre cuando la llevé a su casa, asentí,  la besé, la abracé.

¿”Cómo estuvo la cita?” – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.

“Muy agradable, gracias.

Mucho más de lo que imagine”, le contesté.

Días mas tarde mi Madre murió de un  infarto masivo, todo fue tan rápido,  no pude hacer nada.

Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi Madre y Yo, y una nota que decía:

“La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos,
para Ti y tu Esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche
significó para Mi. ¡Te amo”!……

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE  AMO”
y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen;
nada en la vida será más importante que Dios y tu Familia, dales tiempo
porque ellos no pueden esperar.

Si vive tu Madre……. Disfrútala….

Si no….. Recuérdala…

Si tienes Madre………Comparte este mensaje…

De pronto haces reaccionar a alguien que tenga un poco olvidada a ese ser maravilloso que es LA MADRE…. Y Recuerda siempre: Dios perdona, pero el tiempo nunca perdona.

!!!!! Ni se puede regresar………

 

 

 

Vivir como las flores

- Un joven le pregunto al Sabio, ¿qué debo hacer para no enojarme? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.


- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.


- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.


- Pon atención a esas flores -continuó el sabio anciano, señalando unos lirios que crecían en el jardín.
Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.


Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse.


Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.

Amor y exigencia

No toda exigencia es amorosa, pero el amor verdadero es necesariamente exigente. En su origen, exigir significa ‘hacer salir’: sacar de la persona amada lo mejor de ella. Como dice el poeta Salinas: “Perdóname por ir así buscándote/ tan torpemente, dentro/de ti./ Perdóname el dolor, / alguna vez./ Es que quiero sacar/de ti tu mejor tú./ Ése que no te viste y que yo veo,/ nadador por tu fondo, preciosísimo./ Y cogerlo/y tenerlo yo en alto como tiene/ el árbol la luz última/ que le ha encontrado al sol.(…)”.

En nuestro tiempo y en nuestras sociedades es especialmente importante que los padres sepan amar, con un amor exigente, a sus hijos. De lo contrario, les harán un gran daño. Desde luego, esa exigencia no tiene por qué ser áspera, hiriente; todo lo contrario: debe ser llena de cariño. De aquel cariño que se refleja en la mirada, en el tono dulce y suave de voz, en la caricia o el abrazo cálido.

La exigencia muchas veces supondrá para los padres hacerse violencia, pues es más fácil tratar de “quedar bien” con el hijo que le pide un juguete costoso, o dejar que sea la esposa quien corrija sus malos hábitos. Es más fácil, pero es una grave omisión. Los hijos necesitan conocer sus límites; entender que no todo lo que se quiere o se puede hacer se debe hacer. Esa es la manera en que se forma la conciencia y en la que aprendemos a dominar nuestras pasiones, para ser amos de nuestra propia vida, para poder entregarla en el futuro a otra persona o a Dios.

Pequeños detalles de orden, de limpieza, de sobriedad y templanza, la capacidad de servir abnegadamente… Todo esto se aprende, sobre todo, en el seno de la familia. Y son los padres quienes marcan la pauta. Por eso, la primera exigencia que pide el amor es la exigencia con nosotros mismos. No sabrá exigir a los demás quien no sabe exigirse a sí mismo. No es rigidez ni falta de libertad: es, sencillamente, saber amar.

Si hacemos mentalmente un repaso de las personas a las que más amamos o hemos amado, notaremos que todas ellas tienen algo en común: han sabido exigirnos. Porque nos han amado, nos han exigido: nos han sabido decir las cosas, con cariño, sin herirnos, pero sin dejarnos pasar ni una… ¿Qué pensaríamos de alguien que dice que nos ama pero que no se atreve a señalarnos nuestros defectos? Si no nos ayudan a mejorar las personas que nos aman, ¿quién lo hará? No es verdadero amor el que no corrige, el que no quiere sacar de nosotros nuestro mejor yo, a pesar del dolor. Pero se trata de un dolor fecundo, con sentido.

No es fácil educar y sacar adelante a los hijos en nuestra sociedad, con tantos reclamos al hedonismo y al camino fácil y rápido. Pero si algo valioso pueden dar los padres a los hijos, algo por lo que ellos siempre estarán agradecidos, es ese amor exigente, que no claudica ante la moda o ante la comodidad. Saber amar, pues, es saber exigir.

El amor no pesa..

Había una vez un arqueólogo en África. Vino a la India en peregrinaje; a los Himalayas, particularmente a los templos y estructuras antiguas, los cuales son muy difíciles de alcanzar; y en aquellos tiempos mucho más. Mucha gente simplemente no volvía; se llegaba a través de pequeños senderos al borde de precipicios de 3.000 m. de profundidad, con nieves perpetuas. Tan sólo un pequeño resbalón y todo habría acabado. Ahora las cosas están mejor, pero en el tiempo del que estoy hablando era muy difícil. El hombre iba cansado, aún llevando muy poco equipaje (porque llevar mucho equipaje a esas alturas se hace imposible); según el aire se va volviendo más fino, se hace más difícil respirar.Delante de él, vio a una niña que no tendría más de diez años, cargando a un niño, muy gordito, sobre sus hombros. Ella iba sudando, respirando pesadamente, y cuando el hombre pasó a su lado le dijo: «Niña, debes de estar muy cansada. Llevas mucho peso sobre tí».

La niña le respondió: «Tú eres el que lleva peso. Esto no es un peso, esto es mi hermanito».

 

Acaso no es hermosa la luz

No se si antorcha, tormenta o una simple candelita, lo que se es que :

 

tarde os amé ,Dios mío hermosura
tan antigua y tan nueva;tarde os amé
Vos estabais dentro de mi alma
y yo distraido fuera,y allí mismo os buscaba;
y perdiendo la hermosura de mi alma
me dejaba llevar de estas hermosas
criaturas exteriores que vos habiais criado.
[..........................................................](San Agustín)

Grandeza del corazón

Roberta de apenas dieciséis años, fue abandonada por su esposo, obligándola a criar sola a sus dos hijos. Vivía en México, en extrema pobreza, no tenía ningún tipo de educación, pero soñaba con una vida mejor. Solo con muy poco dinero para alimentar ese sueño, se dirigió a Los Ángeles, en donde usó sus últimos siete dólares para tomar un taxi que la llevaría a la casa de un pariente lejano.

Roberta se negó a vivir de la caridad de otros. Rápidamente encontró dos trabajos como lava copas, y haciendo tortillas desde la medianoche hasta las seis de la mañana. Esto le permitió ahorrar quinientos dólares que invirtió en su propia máquina de hacer tortillas.

Con el correr del tiempo, y con mucho esfuerzo, Roberta se convirtió en la directora del mayor negocio de venta de mayorista de alimentos de México en el mundo. Y agregado a este éxito, Roberta Banuelos fue escogida personalmente por Dwight D. Eisenhower para ser la trigésimo séptima Ministra de Hacienda de los Estados Unidos.

Ella fue ejemplo de lo que Eisenhower dijo acerca de los sueños que impulsan nuestro futuro: “Tenemos éxito solamente si elegimos un objetivo predominante en la vida, en la guerra o en cualquier otro lado, y conseguir que todas las demás circunstancias se inclinen ante ese único objetivo”.

El futuro pertenece a los que creen en la belleza de sus sueños.