1689018_1448137552082498_559945268_n

MOTIVOS PARA SONREIR

Muchos motivos para SONREIR!!!
Ante cualquier problema…, respira hondo y SONRÍE; piensa que es una oportunidad para demostrar que nada te puede vencer.
Ante el dolor…, SONRÍE; piensa que es algo pasajero y que será para bien. Tú puedes: eres mucho más fuerte de lo que piensas.

Recuerda que para alcanzar tu felicidad necesitas mucho de tu fuerza y energía. Así que “recárgate”; o sea SONRÍE.

Comparte tu sonrisa y haz que los que están cerca de ti, sonrían.

SONREÍR es el mejor comienzo para construir un mundo mejor.

Si está a tu alcance, haz que hoy un niño sonría.
Si no te sirve de molestia, di a alguien una frase de aliento.
Si no te quita mucho tiempo, diles a los que amas… lo mucho que te importan.

Cada día es una nueva oportunidad para sonreír y contribuir a
cambiar un poco este mundo, que algunas veces se nos viene abajo.

Finalmente, mejorar nuestro mundo depende mucho de ti…; y la
felicidad de quienes lo habitamos, dependerá de cuanto podamos
mejorarlo.

Así que… ¡¡a SONREÍR se ha dicho!!! Hoy es un gran día para comenzar a mejorar nuestro mundo.

Y si quieres ver la SONRISA DE DIOS, mírala en la sonrisa de un niño y contémplala en las flores…

Anónimo de Internet

El aumento de los divorcios y la disminución de matrimonios por la Iglesia hacen necesarios nuevos esfuerzos de formación. Esa es una de las prioridades del Papa, como se desprende de su reciente discurso a la Rota Romana:

TEXTOS de la Serie SÍ QUIERO

Palabras de Benedicto XVI.

Sobre la formación de los novios previa al Matrimonio.

“La preparación próxima que se refiere a los novios debería configurarse como un itinerario de fe y de vida cristiana, que lleve a un conocimiento profundizado en el misterio de Cristo y de la Iglesia, de los significados de la gracia y de la responsabilidad del matrimonio(…). Sólo poniendo a Cristo en el centro de la existencia personal y de pareja es posible vivir el amor auténtico y darlo a los demás”.

Como respuesta a esta inquietud Goya Producciones ha lanzado una serie de doce impactantes documentales, junto con un original libro, destinados a todos los que aspiran a casarse por la Iglesia.

Es la primera vez que se lleva a la pantalla un curso prematrimonial completo, no en forma de clases, sino en el formato de modernos documentales. Esto no existía hasta hoy ni en España ni fuera. Abundan los libros, cursos y material escrito, pero faltaba un audiovisual atractivo, impactante.

En esta original serie de documentales han participado 56 personas de los cinco continentes: 26 novios y matrimonios y 30 expertos, incluyendo psiquiatras, psicólogos, filósofos, médicos, juristas, asesores familiares… También intervienen en ella relevantes figuras eclesiásticas como los cardenales de París, Sydney y Sao Paulo, además de Mons. Reig.

“Sí, Quiero” va acompañado por un libro del mismo nombre escrito por Alfonso Basallo y Teresa Díez para completar este método. Refuerza los audiovisuales y ayuda a aclarar dudas con un estilo dirigido a los jóvenes.

Con un enfoque original e imágenes atractivas, estos documentales, de 12 minutos cada uno, recogen testimonios de más de 30 expertos de los cinco continentes en Orientación Familiar, Teología, Derecho y Ética matrimonial, además de parejas de casados y de novios. Es una coproducción entre Goya Producciones y Editorial Casals.

2. Repercusión en los medios

TELEVISIÓN: Noticia en los informativos de 13TV
RADIO: Entrevista en Radio Nacional de España

http://www.rtve.es/swf/v2/RTVEPlayer.swf?assetID=1015405_es_audios&location=embed

AGENCIAS DE NOTICIAS:
Europa Press VER
Zenit VER
ACI Prensa VER
PÁGINAS WEB, PERIÓDICOS y BLOGS:
Aceprensa VER
Infocatolica VER
Family Watch VER
ABC VER
Público VER
Alfa y Omega VER
Camineo.info VER
Terra VER
Catholic.net VER
Archimadrid VER
Foro de la Familia VER
Boletín Obispado de Alcalá VER
Diario YA VER
ADN VER
http://www.lavozlibre.com VER
Periodista Digital VER
CatInfor.com VER
blogs.cope.es VER

3. Han dicho de SÍ, QUIERO

REVISTA PALABRA

Marzo 2011 / pag. 75

Los productores de esta serie, tal vez con cierta modestia, no han querido llamarla “curso de preparación al matrimonio”; se han conformado con asegurar que es un buen complemento para los cursos prematrimoniales. Pero a mi juicio sería equivocado verlo como simple complemento, porque es más que eso, aunque sea verdad que en la educación (y más en la catequesis) es muy difícil suplir lo presencial. Es más que un complemento porque estas doce “lecciones” audiovisuales consiguen ampliar el horizonte a través de las opiniones, perspectivas y consejos de especialistas muy diversos y de muchos lugares, y lo hacen mediante una producción televisiva de calidad, entretenida, de lenguaje visual actual.

También es moderno el modo de argumentar y dar razones, o el realismo con que se abordan los problemas que los jóvenes suelen plantearse: por qué y para qué casarse, qué añade lo sacramental al matrimonio, cómo aman los esposos, cuántos hijos es conveniente tener, ¿es posible un noviazgo sin sexo?

Se puede ver al margen de cualquier curso, simplemente por el gusto de aprender. Y un valor añadido: la productora ha colocado una página web en la red (www.preparatumatrimonio.com) en la que se pueden visualizar resúmenes de cada lección, de modo que el interesado puede hacerse una idea antes de comprar. Un acierto.

TEXTOS de la Serie SÍ QUIERO

MONS. JUAN ANTONIO REIG

Obispo de Alcalá y presidente de la Subcomisión para la Familia de la Conferencia Episcopal Española

Mons. Juan Antonio Reig ha afirmado que “Sí, Quiero, responde al deseo mayoritario de las personas: el deseo de amar para siempre. Si se fracasa en el amor, se fracasa en lo más decisiva de la persona humana”. Mons. Reig confía que “estos documentales y este libro contribuyan eficazmente a la formación de hogares cristianos más unidos, fieles y felices. Es un material que propongo para todas las parroquias, escuelas de padres, o centros de orientación, preocupados en la formación de las parejas”.

RAMÓN CASALS

Director General de Editorial Casals

“El método Sí Quiero es un instrumento para ayudar a esa formación. Es compatible y complementario con los diversos tipos de cursos prematrimoniales que organizan las parroquias”.

DR. ENRIQUE ROJAS

Director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas

Video extraido de TheFamily Watch

Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
-San Agustín

La pregunta sobre qué quiere Dios de mí es una pregunta personalísima, de respuesta también personalísima. No hay recetas hechas. No hay fórmulas exactas para saber cuál es la propia vocación. Dios no se repite. No hay un atlas donde, como sucede con las estrellas, uno pueda buscar y reconocer la suya. Dios llama de modos tan distintos como modos hay de enamorarse. Nos llama y nos habla de forma singular. A algunos santos, Dios les sugirió oscuramente su vocación desde su niñez: a Santa Catalina de Siena con una visión, a San Juan Bosco con un sueño. Pero fueron la excepción, y además, ellos no descubrieron el significado de aquella llamada hasta bastante tiempo más tarde.

A veces, Dios da su gracia de un modo llamativo, casi estruendoso, como hizo con San Pablo. También fue tumbativa la conversión de Paul Claudel, un literato francés que había perdido la fe muy joven, y a quien, la noche de Navidad de 1886, un taxi lo dejó, por casualidad, a las puertas de Notre Dame, en París. Se quedó solo en la gran explanada, frente a la catedral. Contempló la imponente fachada gótica con el gran rosetón central, fulgurante y multicolor en la oscuridad. Se escuchaban los cantos que celebraban la Nochebuena. Decidió entrar. El templo estaba abarrotado. Se fue abriendo paso entre la multitud, hasta llegar junto a la imagen de la Virgen.

Y fue entonces, mientras escuchaba el “Magníficat”, cuando se produjo su conversión. «Yo estaba de pie entre la muchedumbre, cerca del segundo pilar a la entrada del coro, a la derecha del lado de la sacristía. Entonces fue cuando se produjo el acontecimiento que ha dominado toda mi vida. En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí, con tal fuerza de adhesión, con tal agitación de todo mi ser, con una convicción tan fuerte, con tal certidumbre, que no dejaba lugar a ninguna clase de duda, que después, todos los libros, todos los razonamientos, todos los avatares de mi agitada vida, no han podido sacudir mi fe, ni, a decir verdad, tocarla. De repente, tuve el sentimiento desgarrador de la inocencia, de la eterna infancia de Dios, de una verdadera revelación inefable. Al intentar, como he hecho muchas veces, reconstruir los minutos que siguieron a este instante extraordinario, encuentro los siguientes elementos que, sin embargo, formaban un único destello, una única arma, de la que la divina Providencia se servía para alcanzar y abrir finalmente el corazón de un pobre niño desesperado: “¡Qué feliz es la gente que cree! ¿Si fuera verdad? ¡Es verdad! ¡Dios existe, está ahí! ¡Es alguien, es un ser tan personal como yo! ¡Me ama! ¡Me llama!”. Las lágrimas y los sollozos acudieron a mí y el canto tan tierno del Adeste Fideles aumentaba mi emoción.»

En su interior se mezclaban sentimientos contrapuestos. «La religión católica seguía pareciéndome el mismo tesoro de absurdas anécdotas. Sus sacerdotes y fieles me inspiraban la misma aversión, que llegaba hasta el odio y el asco. Esta resistencia mía duró cuatro años. Me atrevo a decir que realicé una defensa valiente. Y la lucha fue leal y completa. Nada se omitió. Utilicé todos los medios de resistencia imaginables y tuve que abandonar, una tras otra, las armas que de nada me servían. Esta fue la gran crisis de mi existencia, esta agonía del pensamiento sobre la que Arthur Rimbaud escribió: “El combate espiritual es tan brutal como las batallas entre los hombres. ¡Dura noche!”. Los jóvenes que abandonan tan fácilmente la fe, no saben lo que cuesta reencontrarla, y a precio de qué torturas.»

Había en el interior de Paul Claudel un “hombre nuevo” que le empujaba a cambiar de vida. Pero seguía también el “hombre viejo”, que resistía con todas sus fuerzas y no quería entregarse a esta nueva vida que se abría ante él. «¿Debo confesarlo? El sentimiento que más me impedía manifestar mi convicción era el miedo a la opinión de los demás. El pensamiento de revelar a todos mi conversión y decírselo a mis padres…, manifestarme como uno de los tan ridiculizados católicos…, todo eso me producía un sudor frío. Y, de momento, me sublevaba, incluso, la violencia interior que se me había hecho. Pero sentía sobre mí una mano firme. (…) No conocía un solo sacerdote. No tenía un solo amigo católico. (…) Pero el gran libro que se me abrió y en el que hice mis estudios, fue la Iglesia. ¡Sea eternamente alabada esta Madre grande y majestuosa, en cuyo regazo lo he aprendido todo!».

Decidió entregarse a Dios. Al principio, pensaba que la vida religiosa era lo suyo. Pero al poco de estar en un convento le dijeron que probablemente aquel no era su camino. Volvió a insistir en otro lugar, un tiempo más tarde, y volvieron a decirle lo mismo. Le aconsejaron que pensara si quizá Dios no lo quería como fraile, sino en el ejercicio de la diplomacia y en el cultivo de la literatura. Entendió entonces que aquella era la voz de Dios, que le llegaba por encima de sus deseos e impresiones iniciales. Y fue un gran diplomático y una de las glorias literarias de Francia. Sirvió eficacísimamente a la Iglesia con su trabajo y con su pluma. Con el tiempo, comprendió que sus primeras decisiones fueron solo recodos de un camino que le llevaba derechamente a conocer la voluntad de Dios.

Esta suele ser la situación en la que se encuentra el alma antes de decidirse. No ve con nitidez, no escucha con claridad. Solo se tiene una inquietud, una intuición. Una llamada aún poco perceptible, pero muchas veces no por eso menos real. ¿Dónde me quiere Dios? ¿Para qué? Hay que aguzar el oído, rezar, insistir al Espíritu Santo que nos dé luz, pedir consejo.

—Pero quizá es mejor que estas cosas tan personales se decidan por uno mismo, sin dejarse influir por consejos de nadie.

Las decisiones personales importantes han de tomarse de modo personal, pero la gente inteligente y sensata las toma ayudándose del consejo de quienes le merecen confianza y autoridad moral. A veces desde fuera se ven las cosas con más objetividad, no porque desde fuera se vea mejor la vocación, sino porque desde fuera nos pueden ayudar a reflexionar sobre cómo son nuestras disposiciones de generosidad, o si, por su experiencia, juzgan que tenemos o no las condiciones necesarias para seguir un determinado camino en una determinada institución de la Iglesia.

La clave es a quién se pide ese consejo, y cómo se recibe. Hay que buscarlo en personas que posean la ecuanimidad y la rectitud necesarias para una cuestión tan importante. Y hay que recibirlo sin dejarse influir por quienes nos parece que nos empujan a seguir con precipitación un entusiasmo pasajero, y al tiempo sin dejarse convencer por quienes nos invitan a guiarnos por el egoísmo o a dejar siempre las cosas para más adelante.

Debemos pedir consejo a personas que tengan la necesaria rectitud y consideración hacia lo sagrado de la conciencia. A ese cuidado y esa solicitud se refería San Josemaría Escrivá cuando explicaba: «Si interesa mi testimonio personal, puedo decir que he concebido siempre mi labor de sacerdote y de pastor de almas como una tarea encaminada a situar a cada uno frente a las exigencias completas de su vida, ayudándole a descubrir lo que Dios, en concreto, le pide, sin poner limitación alguna a esa independencia santa y a esa bendita responsabilidad individual, que son características de una conciencia cristiana. Ese modo de obrar y ese espíritu se basan en el respeto a la trascendencia de la verdad revelada, y en el amor a la libertad de la humana criatura. Podría añadir que se basa también en la certeza de la indeterminación de la historia, abierta a múltiples posibilidades, que Dios no ha querido cerrar.»

Toda ayuda espiritual, igual que todo apostolado o proselitismo, es siempre dar luz a las personas para que cada una, día a día, vaya descubriendo su camino y lo siga. Quien da ese consejo, debe tenerlo presente; y quien lo recibe, debe comprender que, lógicamente, no basta con el consejo para resolver nuestro discernimiento, pues el discernimiento de la vocación es siempre personal. Es cierto que otros pueden ayudarnos mucho, como se ve en la historia personal de todos los santos a lo largo de la historia de la Iglesia.

Así sucedió, por ejemplo, a Santa Juana Francisca de Chantal. En el año 1601 falleció su marido, el Barón de Chantal, y ella quedó viuda con veintinueve años y cuatro hijos. Juana Francisca pedía constantemente a Dios que pusiera en su camino un director espiritual verdaderamente santo, capaz de ayudarla a conocer y cumplir su voluntad. En 1604 conoció a San Francisco de Sales, y enseguida comprendió que era la persona que ella buscaba. Juana Francisca se dedicó a educar a sus hijos, a administrar los muchos bienes que le había dejado su marido y a hacer numerosas obras de caridad con los pobres y enfermos que ella iba a visitar o que acudían al Castillo de Monthelon, donde vivía. Pasados los años, cuando sus hijos estuvieron ya preparados para valerse por sí mismos, ella decidió hacerse religiosa. Pero su familia se opuso totalmente. Su padre, que aún vivía, le suplicaba que no se alejara de los suyos, su hijo mayor se tendió por tierra ante el dintel de la puerta diciendo que tendría que pasar sobre él si quería irse. Pero ella seguía inconmovible en su determinación de seguir su vocación. Pasó sobre el cuerpo de su muy amado hijo, y casi desmayada por su inmenso pesar, encontró frente a la casa a su padre, se postró de rodillas ante él y, llorando, le pidió su bendición. El anciano le impuso las manos y le dijo: «No puedo reprocharte lo que haces. Ve con mi bendición. Te ofrezco a Dios como Abraham le ofreció a Isaac, a quien amaba tanto como yo a ti. Ve a donde Dios te llama y sé feliz en su casa. Ruega por mí.»

San Francisco de Sales encontró en Juana Francisca de Chantal la persona ideal para comenzar la fundación de una nueva comunidad de religiosas que visitaran a los pobres, de ahí su nombre de Hermanas de la Visitación de la Santísima Virgen. Resultó ser una mujer con grandes dotes de gobierno, que caminaba de ciudad en ciudad organizando nuevas comunidades en todas las provincias de Francia. Pero en 1622 falleció San Francisco de Sales y quedó ella sola al frente de una numerosa comunidad recién fundada. Buscó entonces la ayuda de San Vicente de Paul, que sería en lo sucesivo su director espiritual. Cuando fallece Juana Francisca, en 1641, hay ya ochenta y tres conventos de la Visitación en varios países de Europa. Todos sus parientes se alegrarán después y se felicitarán por pertenecer a la familia de una persona de tanta fama de santidad. Y ella siempre estuvo enormemente agradecida a la ayuda y el consejo que recibió de personas tan santas, que supieron orientarla con sabiduría y fueron decisivas para conocer su propia vocación y ser fiel a ella.

Fuente: Interrogantes.net

 

Para que después no digas “nadie me lo dijo” ó “no me imaginé las terribles consecuencias que esto podría tener”.

Ya sé que esto que te pasa ahora, esta tentación que tienes por delante es fuerte, quizás estás haciendo enormes esfuerzos por resistir y eso es muy bueno, habla muy bien de ti, no obstante estás a punto de hacer algo que luego te arrepentirás toda la vida. Siempre les digo a quienes han sido víctimas de una infidelidad de su cónyuge: “Si tu pareja hubiese sabido el daño que te iba a ocasionar, jamás lo habría hecho”. Entonces yo quiero ahora que tú sepas el daño que estás a punto de causar o que ya estás causando y que  aún estás a tiempo de detener. Este artículo es largo, y sin duda no será nuestra publicación más popular, pero valdrá la pena si evitamos que tan sólo una persona cometa un acto de infidelidad. Si ya has sido infiel y estás intentando ayudar a tu pareja a superar una infidelidad, aquí podrás encontrar también ideas para dimensionar en su justa medida el daño ocasionado y por lo tanto hacer tu ayuda más efectiva hacia tu cónyuge.

 

Si eres hombre, esta tentación se basa única o casi exclusivamente en una fuerte atracción física y un deseo sexual que es muy natural en los hombres, no tiene nada de raro, tanto es así, que hasta piensas que eso lo justifica todo y tu mente te engaña creyendo que de ésta podrás salir bien parado. Además piensas ilusamente que jamás tu esposa lo descubrirá, ya hablaremos de eso más adelante.

Si eres mujer, lo más probable es que te estés sintiendo muy atraída por un sujeto que te está cautivando con su personalidad, con su simpatía, con sus palabras y has empezado a sentir que lo aprecias, quizás hasta te empiezas a sentir “enamorada” y lo peor de todo es que lo estás comparando con tu marido, injustamente debo decir, porque no le estás dando la oportunidad de que sepa que alguien más te corteja; es triste pensar que tu marido no hace las cosas que este hombre está haciendo hacia ti, pero también hablaremos de esto más adelante.

Primera advertencia: “El Autoengaño”.

Hombre: Esa mujer que tanto te atrae, sólo despierta en ti tus instintos sexuales y reproductivos más primitivos y elementales, tan pronto los hayas satisfecho, esta mujer te generará desagrado y te sentirás muy culpable, luego de un tiempo volverás a tener el deseo sexual, volviendo a caer y así se transformará en una costumbre, tornándote dependiente de emociones muy baratas y pasajeras. No lo podrás dejar hasta que no seas descubierto o bien tu conciencia no te deje dormir y te veas compilado a confesar para aliviar tu peso.

Mujer: Ese hombre que te está cautivando, te está engañando aunque no lo creas. Los hombres ponen redes de captura, arman todo un escenario muy complejo de situaciones para llamar tu atención, son tantas cosas las que hacen y algunas de ellas tan sutiles (son maestros en esto) que incluso no las percibirás conscientemente. Recibirás muchas insinuaciones directas, pero estas sólo las detectarás después de un enorme trabajo anterior de sutilezas y mensajes casi subliminales que han sido urdidos para que caigas. No es que el tipo sea muy inteligente para hacer esto, muchas de estas artimañas son incluso inconcientes para él y parte de su bagaje instintivo de conquista, el cual todos los hombres ponen en marcha, desde luego algunos con mayor éxito que otros.

Segunda advertencia: “La Trampa”.

Hombre: ¿Cuál es la trampa de una mujer que sale a la conquista? Esa mujer que te está incitando atrayendo, puede tener varios propósitos, o bien es una mujer fácil y le gusta el sexo, con lo cual podrías tener problemas graves principalmente en tu salud, o bien se está enamorando de ti lo que también te traerá problemas, como responsabilidad y consecuencias de las cuales no te librarás con facilidad, pudiendo declararle hasta “la guerra” a tu esposa. En la mujer hay muchos y variados matices de conquista, que suelen ser segundas intenciones hasta inconcientes para ellas también en la mayoría de los casos: Conquista económica, conquista social o estatus y satisfacción emocional en distintos niveles. ¿Es casada?, ¿sabes el peligro en el que te estás metiendo?, ¿sabes de lo que es capaz un esposo celoso? ¿Es soltera? sinónimo de problemas a largo plazo. Por otra parte, la mujer te puede estar utilizando como objeto de venganza hacia su marido infiel y si llegas a tener sentimientos por ella, lo lamentarás.

Mujer: ¿Cuál es la trampa del hombre que sale a la conquista? SEXO, nada más, no te engañes mujer, no seas ingenua, todas esas palabras bonitas, todas esos ojitos, todas esas consideraciones y atenciones, todos esos presentes, todos esos mensajes y correos, todas esas visitas a tu oficina, todas esas llamadas, todas esas palabras de amor, todas esas promesas, todo, todo, todo, en el hombre tiene un sólo propósito SEXO. No está enamorado de ti, tampoco es necesario que le resultes más atractiva que la mayoría de las mujeres, quizás ni siquiera le caes muy bien, seguro que incluso prefiere mil veces a su esposa antes que a ti, en caso contrario ya la habría dejado. ¿Te dijo que la dejaría? pues no lo hará, es sólo un elemento más para conseguir su trofeo, SEXO. ¿Te dijo que quiere irse contigo y arrancarse juntos a otro planeta? Escucha bien las palabras ilusorias e imposibles que utiliza, son mentiras. ¿Es soltero? peor aún, el sexo domina todas sus acciones y si no le resulta contigo, puedes apostar que ya tiene dos o tres candidatas en lista de espera, el hombre no perderá ni desechará ninguna oportunidad, siempre juega a ganador.

Ambos: ¿Crees que tu amante está enamorado(a) de ti y por eso justificas tu accionar? Escucha esto, apenas su cónyuge lo descubra y lo encare, TE NEGARÁ no una ni tres veces, sino que mil veces te negará, no significas nada en su vida, eres sólo un momento de satisfacción, no tiene intenciones de hacer una vida contigo, tú eres casado(a) y tienes hijos y eso es sinónimo de molestia. Si de verdad tuviera intenciones serias contigo, ya se habría separado. Esa es una prueba fundamental que demuestra que “el amor” existente en una relación de infieles son sólo emociones baratas y pasajeras.

Tercera advertencia: “El Secreto”.

Hombre: Ni sueñes que podrás pasar desapercibido, las estadísticas juegan en tu contra, métete esto en la cabeza, “SIEMPRE HABRÁ UNA FORMA EN LA QUE TE DESCUBRIRÁN”. Las mujeres y especialmente la tuya, es más inteligente y perceptiva de lo que tú crees, probablemente ahora mismo, antes que ni siquiera le hayas dado un beso a la mujer que te atrae, tu esposa está intuyendo que algo raro sucede.

Mujer: Ni sueñes que no serás descubierta, aunque dicen que el marido engañado es el último en enterarse, tarde o temprano se enterará, algún error vas a cometer y no apuestes porque vas a perder.

Ambos: “Todo lo que esté escondido se descubrirá y todo lo que se mantenga en secreto llegará a saberse”. Esto es una ley y funciona tal cual como la ley de gravedad, ¿quieres apostar?

Cuarta advertencia: “Las Secuelas”.

Hombre: Las consecuencias que esto traerá para ti, te perseguirán por toda la vida y jamás podrás librarte de ello, en cuanto seas descubierto y aunque logres ser perdonado, tu sabes como son las mujeres, le acabas de hacer lo peor de su vida y si tienes la suerte de continuar el matrimonio, no te saldrá nada de barato y ¡ay! de ti si intentas minimizar lo sucedido.

Mujer: Una vez descubierta, para ti las consecuencias serán emocionales, te sentirás utilizada, abusada, tonta, ingenua, sucia, fácil, desmoralizada, avergonzada y fuertemente estresada. Si tienes la suerte que tu marido te perdone y decida continuar contigo, jamás podrás librarte de la carga emocional de este asunto, a no ser que tu marido te ayude muchísimo en eso, cuestión difícil.

Quinta advertencia: “Los Hijos”.

Ambos: ¿Es necesario escribir algo al respecto?, y ni hablar si ellos se enteran de lo que Papá o Mamá hizo, no hay nada mejor en este mundo que poder mirar a los hijos a la cara, por que el  infiel no sólo traiciona a su cónyuge sino a toda su familia.

Sexta advertencia: “Una vida inocente”.

Hombre: ¿Has pensado que tu amante podría resultar embarazada?, ¿acaso te dijo que se cuida? No seas ingenuo tu también, ella podría querer amarrarte con esto, y aunque pudiese ser cierto, no existe el método anticonceptivo 100% seguro, ni siquiera una operación. Que pasará contigo y un bebé ¿querrás que lo aborte?, ¿llevarás ese peso en tu conciencia toda la vida? ¿Te harás cargo de ese bebé o lo abandonarás?

Mujer: ¿Has pensado en que podrías resultar embarazada? Cuestión que obviamente no quieres. ¿Engañarás a tu marido haciéndole creer que el hijo es suyo? Uff, ¿te gustaría a ti cuidar tan sólo un día al hijo de tu peor enemiga?

Séptima advertencia: “El Enemigo”.

Ambos: Hablando de enemigos, piensa en esto, el amante que pretendes tener, ya es o pronto se transformará en el peor enemigo de tu cónyuge, aunque ahora no lo sea. Por lo tanto, una infidelidad siempre será considerada como una doble traición. A ti ni siquiera te gustaría que tu peor enemigo visitara tu casa ¿verdad?, imagínate que tu cónyuge hasta se acuesta con él o ella, terrible ¿no es cierto? Piensa en esto: “El amigo de mi enemigo es mi enemigo”, es decir, tú te transformarás en el enemigo de tu cónyuge.

Octava advertencia: “BioHazard Level II”. 

Ambos: Los riesgos y consecuencias biológicas: No dejes que tu mente te engañe ni por un segundo, toda relación sexual fuera del matrimonio es una conducta de riesgo muy seria para contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS), aunque uses preservativos. Debes saber que tu posible futuro(a) amante así como cualquier persona que se preste a una relación de este tipo, es un serio agente de riesgo ¿o acaso crees que tú eres el o la primera en su lista? Me imagino que sabes las consecuencias de las ETS, la muerte no es lo peor que te puede pasar, conozco muy de cerca un caso en que él se contagió con VIH, contagió a su esposa, ambos murieron en dos años y sus hijos pequeños quedaron huérfanos y con la vergüenza de sus padres sobre sus hombros para toda la vida, ¿no quieres eso verdad?

Novena advertencia: “Terremoto emocional”.

Ambos: Las consecuencias emocionales para tu cónyuge: Descubrir que tu cónyuge te ha sido infiel, es similar a la noticia de que tu cónyuge falleció, aunque “levemente” peor, porque la víctima de infidelidad es la que “se muere sin morir”; el fallecimiento de un cónyuge alcanza sólo el 30% de todas las emociones que se experimentan como víctima de una infidelidad según el mapa emocional ¿puedes imaginar un 70% más de eso? Es terrible, todo se derrumba, la vida se le viene encima, la víctima experimenta desesperación, fuerte angustia, deseos de suicidarse, confusión, dolor emocional tan fuerte que hasta lo puede localizar en una parte del cuerpo como su garganta o pecho, es como sentir una puñalada de 10 pulgadas directo en el corazón. Hay sentimientos de desamparo, soledad, vacío intenso, sensación de no tener nada y haber perdido todo, sensación de que toda su vida pasada es algo irreal. Se sentirá decepcionado de ti, humillado, pisoteado, tonto, ridículo(a). Sentirá además mucha rabia, ira, impotencia, descontrol, enajenación, nerviosismo, sensación de volverse loco(a). Imagínate que hasta sentirá rechazo por todo lo que tenga que ver contigo incluso con sus hijos, se enojará con ellos, les tendrá poca paciencia. El engañado sentirá un profundo odio hacia tu persona y hacia tu amante, incluso en casos extremos podría llegar a matarlos a ambos con sus propias manos ¿no ves las noticias?, ¿crees que tu cónyuge no sería capaz de eso?, sólo conocemos a las personas en las situaciones que han vivido pero desconocemos sus conductas en situaciones nuevas. Posterior a todo ese terremoto emocional de tu cónyuge y si decide sólo porque te ama continuar contigo, vendrá la depresión, una de la cual no saldrá si no recibe el tratamiento adecuado que será costoso y largo. Por otro lado tendremos las consecuencias sexuales, no podrá tener sexo contigo sin imaginar tu cuerpo desnudo con tu amante. Empieza a imaginar a tu cónyuge teniendo sexo con tu peor enemigo y eso hazlo cuando tengas relaciones sexuales, de esa manera sólo percibirás el 1% de lo que eso significa en realidad, porque lo que imaginarás, tu mente sabrá que no ha sucedido en realidad.

Empezará un largo, desagradable y frustrante tormento mental, del cual es muy difícil salir sin ayuda profesional, su mente se llenará de imágenes de ti con tu amante en distintas situaciones, de las peores que te puedas imaginar y seguro que nunca ocurrieron, pero la víctima las imaginará. Todo el tiempo pensará en las distintas formas como tuvieron sexo, en lo que se decían, en como se besaban y cosas así, lo cual le causará repugnancia, asco, dolor y rabia.

La pareja engañada, comenzará además a experimentar posibles consecuencias neurológicas, debido a que el daño emocional es tan grande, que las descargas eléctricas y químicas de su sistema nervioso afectarán ciertas áreas de su cerebro para siempre, las cuales a veces son irrecuperables.

Con la noticia de tu infidelidad, habrás logrado que tu cónyuge envejezca al menos 5 años y por lo tanto le habrás robado 5 años de vida. SI, vivirá 5 años menos y quizás menos aún, podrían ser hasta 10 dependiendo de que tan rápido se recupere y eso si no se quita la vida. Sin duda que ese será “el mejor regalo” de aniversario de matrimonio que recibirá, 5 años menos de vida. En ese momento puedes decirle también ¡Feliz “cumpleaños” mi amor!

En el fondo, estarás acelerando su envejecimiento y con ello las posibles enfermedades asociadas con la edad en caso que exista una predisposición a ellas, como demencias seniles, alzheimer, parkinsonismo u otras.

¿Verdad que con decir perdón no es suficiente? Hay que hacer algo más por ayudar.

Décima advertencia: “La Venganza”.

Ambos: Puede que tengas la suerte que tu cónyuge te ame tanto, que no busque vengarse sexualmente de ti siéndote infiel también, pero eso quizás sea en la menor cantidad de casos. Su pensamiento será: “Si el lo hizo ¿por qué no puedo hacerlo yo? Si eso llega a ocurrir, todas las consecuencias que has leído aquí, vendrán sobre ti, ya que serás ahora tú la víctima.

Dicen que los hombres engañan más, pero que las mujeres engañan mejor. La verdad es que ambas cosas son lo mismo, no se trata de una competencia ni de una mejor venganza. Una infidelidad desde el punto de vista que se la mire es VENENO para el infiel y para la víctima.

Tipos de venganza hay muchos, puede ser una simple indiferencia, puede romper tus cosas, chocar tu carro, avergonzarte en público, puede hacer que pierdas tu trabajo, puede lesionarte gravemente y hasta como ya te dije, la muerte.

Después de una infidelidad, la mujer puede volverse más liberal y el hombre también, aunque no necesariamente lleguen a una infidelidad por venganza, notarás cambios en su forma de ser que no te gustarán, te condicionarán y por supuesto te harán recordar tu delito y vergüenza aunque esa no sea su intención.

Por último, si eres creyente, no tengo que decirte las consecuencias espirituales que esto tendría para ti, ¿lo sabes verdad?

Pienso, espero y estoy seguro que después de leer esto, ya no te quedarán ganas de hacer ninguna tontería, y si tu has sido ya víctima de una infidelidad, considera esto para no desquitarte o vengarte de tu cónyuge, porque eso implica también más consecuencias emocionales para ti que sólo empeorarán tu estado y que aquí mismo pudiste leer, sería un peligroso círculo vicioso.

Te felicito por leer este artículo y pensar antes de cometer esta injusta deshonra contra tu cónyuge, que por donde lo mires no vale la pena.

Si ya cometiste un acto de infidelidad y tu cónyuge no lo sabe, jamás se lo digas, aunque el peso de tu conciencia no te deje dormir, no seas egoísta y confieses para sacarte la carga de encima, si amas a tu cónyuge resiste con ese peso estoicamente en tus espaldas, porque en el momento que se lo digas, comenzará su calvario y las consecuencias podrían ser hasta fatales. Si le dices no solucionarás nada, mejor es que sufras tu calvario solo y no hagas más daño del que ya ocasionaste y desde luego no lo vuelvas a hacer nunca más, terminando con esa relación de inmediato aunque te cueste. De aquí para adelante busca las causas de cómo llegaste a esta situación y empieza a trabajar para recomponer tu matrimonio.

Si tu cónyuge te descubre y te encara, por su protección emocional y no por tu seguridad, niégalo un par de veces, si ves que insiste y que tiene pruebas irrefutables, admítelo con arrepentimiento cuanto antes, por que ya lo sabe.

Para terminar, quisiera pedirte que hagas un paso práctico que puede salvar tu matrimonio y también tu vida.

Si ya estabas decidido a tomar acción y realizar un acto de infidelidad y en estos momentos estás cambiando esa decisión, entonces quiero que reafirmes tu nueva postura.

Lo que vas a hacer ahora es sólo un ejercicio de imaginación o imaginería, no quiero por ningún motivo que hagas esto, sino sólo imagínalo porque si lo haces de verdad, podría dañarte seriamente.

Cierra tus ojos e imagina que imprimes este artículo que deben ser una 5 hojas de papel, luego imagina que te lo empiezas a comer lentamente papel por papel ¿puedes imaginar su sabor?, amargo y áspero, además el sabor a la tinta, que contiene sustancias tóxicas es muy desagradable, ¿puedes imaginar como raspa tu garganta y esófago? Imagina que has estado más o menos 15 minutos intentando tragarte estas cinco hojas de papel y cuantas veces sentirás nauseas arcadas y deseos de vomitar. Tan pronto te hayas tragado todo y las cinco hojas llegaron a tu estómago, entonces imagina que te induces vómito para botar todo el papel, imagina lo doloroso que sentirás como el papel y los ácidos estomacales raspan tu esófago y tu garganta nuevamente. Luego cómete tu vómito otra vez simbolizando con eso el círculo de nunca acabar. Y si no vomitas el papel, te producirá unos dolores estomacales terribles que te durarán varios días aparte de una gran y dolorosa estitiquez.

Por favor, te repito  no se te ocurra hacer esto, comer papel es muy peligroso, sólo quiero que lo imagines ¿Por qué? Porque esas sensaciones que imaginas al comer papel, vomitarlo y volver a comerlo, es lo más parecido a lo que siente una víctima de infidelidad cuando se entera de la traición de quien ama tanto. Es sumamente desagradable, angustiante, amargo, doloroso, tedioso, se siente asqueroso, repulsivo, vomitivo, sumamente enfermante y eso es sólo un 10% de todo lo que se siente. La pena y los llantos, es sólo lo que los demás ven por fuera, nada muy distinto de ver llorar a alguien por cualquier otra cosa, pero la realidad interna de una víctima de infidelidad es más terrible de lo que te acabo de graficar, sin duda tu dirías, “no se lo deseo ni a mi peor enemigo”.

Disculpa lo gráfico del asunto, pero así es.

Superar una infidelidad y perdonar una infidelidad es algo muy pero muy complicado y largo de alcanzar, ahora ya sabes por qué, siempre podrás evitar que tu cónyuge pase por eso y ahora más que nunca.

Espero haberte ayudado, por favor deja un comentario respecto del tema de este artículo, personalmente estaremos respondiendo cada comentario y pregunta.

Gracias

GALT Psicología

Nuestros recuerdos…

¡Qué lejanos recuerdos,
tenuemente nimbados de nostalgia,
levantan su aleteo
con suave pertinacia,
de mi alma en las recónditas estancias!

Dulces reminiscencias
de un pasado que es ya irrecuperable
y selló mi conciencia
con su huella imborrable,
hoy retornan de nuevo inmarchitables.

¡Los primeros amigos!
¡Las primeras ingenuas ilusiones!
¡Los inciertos inicios
de cándidos amores!
¡Las primeras angustias y dolores!

Los sueños compartidos
con aquellos amigos juveniles.
Los inmaduros juicios,
de seriedad risible,
brotando en nuestras mentes infantiles.

Las alegres reuniones,
inevitablemente bulliciosas,
en que las opiniones,
de forma candorosa,
disputaban sin fin unas con otras.

Los debates frecuentes
sobre todos los temas de importancia,
tenidos arduamente,
con torpe petulancia
y la osadía aneja a la ignorancia.

Las nocturnas salidas,
por primerizas tan ambicionadas,
que, ajenas a la prisa,
lentas se prolongaban
hasta sentir llegar la madrugada.

Los pausados paseos
en las mañanas claras de domingo,
en que, con titubeos
y torpe desatino,
a las tiernas muchachas perseguimos.

Y aquellas confesiones
al amigo del alma más querido,
íntimas expansiones
de un espíritu herido
por los primeros golpes recibidos.

Para todos nosotros
todo era nuevo en este nuevo mundo
al que, con pie medroso,
entrábamos sin rumbo,
estrenando el vivir cada segundo.

¡Qué hermosas nos parecen
aquellas pubescentes experiencias,
desde esta edad aleve
que, con cruel contundencia,
en nuestra alma ha matado la inocencia!

¡Qué trágico destino
que aquellas incipientes esperanzas
marchitas se han hundido,
y han quedado enterradas
bajo el polvo fatal de la añoranza!

“Habíamos comenzado bien. No sé qué nos pasó. Pero cada vez lo siento más lejos, ya casi no quiere hablar conmigo”. Así comenzó Marta su primera entrevista, cuando se decidió a buscar ayuda para su matrimonio.

—————————————

La gran mayoría de las parejas comienzan bien. El problema es cómo continuar bien. Casi diariamente hablo con alguna persona que está pasando por problemas en su relación matrimonial. Sólo de vez en cuando encuentro alguna pareja que es realmente feliz. ¿Qué es lo que hacen a diferencia de aquellas que no lo son? ¿Cómo lo han logrado?

A través de los años, en mi práctica profesional he observado ciertos elementos que contribuyen a la felicidad conyugal. No hay recetas mágicas. El asunto principal es que las parejas felices nunca consideran a su relación como algo ya terminado; constantemente trabajan para cultivarla. Son actitudes y disciplinas que terminan siendo buenos hábitos.

Muchas parejas se quejan de su situación marital, muchas más son las que cada tanto prometen trabajar más en eso, pero le siguen echando la culpa a la falta de tiempo, al cónyuge, a los hijos, los suegros, etcétera, etcétera. Pero si a la huerta nadie la trabaja, la huerta no dará verduras y se llenará de tantas malezas que nadie quena estar allí ni un momento. Un buen diagnóstico no termina con la enfermedad; hay que trabajar en la terapia. Tan claro como eso.

A continuación tenemos varias pautas de trabajo para avanzar considerablemente en la relación genuina de la pareja. Ellas no son la solución en sí mismas, pero sí constituyen la herramienta para buscarla eficazmente.

VOLVER AL NOVIAZGO

Las parejas saludables y felices con su matrimonio separan tiempo para estar juntos, para conversar y encontrarse el uno con el otro. Muchas parejas “se acompañan” solamente. Salen con sus hijos, van a la iglesia, se reúnen con amigos o parientes, pero quizás pasen semanas y aun meses sin estar juntos, solos. El comentario que Marta había hecho en el consultorio sobre el distanciamiento con su esposo tenía mucho de nostalgia. Ella lo comparaba con el tiempo de noviazgo, donde disfrutaba de la relación, precisamente porque separaban tiempo para conversar y planificar el futuro. Ocho años después, un lento e imperceptible proceso de alejamiento había ganado terreno porque la vorágine de las actividades había eliminado todos los momentos de estar juntos.

Las parejas que son felices hacen el tiempo. Se necesita mucho esfuerzo, pero lo hacen. Encuentran a alguien con quien dejar a los chicos mientras salen a conversar juntos para compartir lo que piensan y sienten. Una mesa de confitería, un banco de plaza, una caminata son cosas que no requieren de grandes gastos y son útiles a este fin.

EN EL OTRO

Las parejas realmente exitosas han logrado conocer lo que sucede en el corazón y en la mente de su pareja. Se escuchan para comprenderse, conversan y dialogan con el objetivo de entenderse mutuamente y no sólo para resolver el problema que los hizo conversar en el momento.

Muchas parejas, al discutir, sólo están tratando de que su argumento sea el más fuerte. A menudo, antes de que el otro termine de hablar, ya tienen su respuesta para retrucar. En otras, sólo uno es el que habla, como si estuviera jugando al tenis frente a un paredón.

Cierto tiempo atrás, un matrimonio que vino buscando ayuda comenzó a discutir como si fueran dos radios pendidos; cada uno emitiendo su programa, independiente de lo que el otro dijera.

Para aprender a escucharse un buen consejo es que cada uno hable por 10 minutos sin ser interrumpido. Al terminar éste, su pareja deberá explicar qué quiso decir, para comprobar qué entendió. Luego podrá tener él sus 10 minutos y expresar lo suyo y así sucesivamente. Este es un buen ejercicio para practicar y aprovechar. Una vez que se ha realizado unas tres o cuatro veces, la misma pareja comienza a tomarlo como método habitual para conversar.

Es preferible usar argumentos en primera persona, ser sinceros, expresar pensamientos y sentimientos sin agresiones ni echando culpas. Cuando señalamos explícitamente una culpa, la primera reacción de quien recibe la acusación es defenderse y yo más probable es que el problema se agrave.

Expresiones tales como “yo pienso”, ” a mí me parece”, “creo que”, “yo siento”, “considero”, y preguntas tales como “¿Qué opinas de…?” “¿Qué barias si…?”, “¿Qué te parece la…?” “¿Qué te gustaría que…?”, son buenas para usadas en todo diálogo porque dan importancia a la opinión del otro. Cualquiera se siente afirmado y estimado cuando valoramos y damos lugar a su opinión.

“TE AMO, QUERIDA”

Las palabras y los hechos son dos elementos importantes que tenemos para sembrar el bien en la pareja. Las buenas parejas se dicen “te amo”, “te quiero”, “me gustas”, etcétera cotidianamente. Para ellas es un hábito y los cónyuges nunca se cansan de escuchar esas expresiones; al contrario, las esperan. Todos necesitan sentirse valorados y queridos, y es en la pareja donde debemos dar y recibir esto. Un esposo sabio desarrolla tres excelentes hábitos para hacer cada día: decirle a su esposa que la ama, mostrárselo con un hecho y encontrar algo que la esposa es o ha hecho para agradecérselo.

Así como San Pablo no se cansaba de repetir ciertas afirmaciones a los creyentes, porque creía que al hacerlo les ayudaría a recordar la verdad de lo que ellos ya eran (“porque habéis sido elegidos”, “llamados” “hijos de Dios”), el repetir expresiones de amor juega un papel importantísimo en el diario vivir.

“TÓCAME, POR FAVOR”

La “depresión anaclítica” es una enfermedad descrita por el Dr. Rene Spitz y demuestra que la falta de afecto y contacto físico de la madre hacia el niño recién nacido desembocan en un cuadro que puede llegar a la muerte. Hay muchos cónyuges enfermos o deprimidos por falta de contacto físico con sus parejas. Los abrazos, besos y caricias, sin necesidad de que sean hechos buscando relaciones sexuales, hacen fuerte y segura a la pareja. Es lamentable ver en algunas parejas que el afecto físico sólo se expresa cuando se busca la relación sexual. Y de esta forma, también terminan boicoteando su escaso tiempo sexual.

Para la sorpresa de muchos, las mujeres tienden a recibir mayor contacto físico que lo que dan a sus maridos, lo que resulta en una carencia en la vida de muchos esposos. Esto ocurre generalmente por la forma diferente en que expresan la sexualidad los hombres y las mujeres. Los abrazos y las caricias no son patrimonio de un solo cónyuge sino que ambos deben darlas y recibirlas.

“DELEITATE CON LA MUJER DE TU JUVENTUD”

Diversos estudios demuestran que aun en las buenas parejas hay una gran variedad de frecuencia sexual, ya que eso depende del ritmo individual. Sin embargo, todos estos matrimonios saludables cultivan y disfrutan una unión regular, a pesar de sus diferencias en la expresión sexual. La tan mentada revolución sexual, con el incremento de la pornografía en las revistas, el cine y la televisión, sólo ha deformado y prejuiciado lo hermoso del sexo, esa sublime creación de Dios para el matrimonio. Y uno de los propósitos del matrimonio es satisfacer los necesidades sexuales de ambos cónyuges.

Las mujeres sexualmente satisfechas han aprendido a separar tiempo para la actividad sexual, dándole su debida importancia. Han aprendido a compartir sus sentimientos con su esposo. Por su parte, los esposos sabios saben que, para la mujer, todo lo que ha ocurrido en el día es importante para su preparación sexual: el beso a la mañana, el piropo, el llamado telefónico expresando cariño, etcétera. Esas pequeñas cosas tales como el haberse duchado, cepillado los dientes y afeitado hacen una diferencia notable. Toda pareja debería conversar sobre el tipo y la forma en que están teniendo sus relaciones sexuales. Cuáles son las cosas que les gustan y cuáles las que perturban. El sexo, dentro del matrimonio, es un aprendizaje mutuo, y “desnudar” los sentimientos y los gustos sobre esos momentos suele costar más que desnudar el mero cuerpo.

EL PACTO DE SER “UNA SOLA COSA”

El matrimonio que se casa delante de Dios pacta con un “hasta que la muerte nos separe”. Muchos se casan sin la idea de lo que esto représenla y frente a las primeras tormentas quieren abandonar el barco en el primer muelle que aparezca. En los matrimonios que fracasan encuentro un individualismo muy marcado, trágicamente descripto por Fritz Perls cuando dice: “Yo hago lo mío y tú lo tuyo. Yo no estoy en este mundo para vivir en función de tus expectativas y tú no estás aquí para vivir por las mías”.

El texto de Mateo 19.6 nos dice: “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; lo que Dios juntó no lo separe el hombre”. Se crea un sentido de pertenencia que va más allá de lo accesorio; es pertenecerse en esencia. Esto es un misterio que sólo puede compararse al misterio del pacto de Dios con su pueblo, donde El ama “a pesar de”, aceptándonos tal como somos. Como dice Walter Trobisch, “Este es el misterio del amor, su grandeza y su dificultad.”

ASUMIR LO PROPIO

Un parásito vive de su compañero, pero a la vez lo destruye.

Cuando las dos personas asumen igual responsabilidad y aceptan lo que la situación les exige, las parejas tienden a crecer y desarrollarse en amor y respeto. Aun en las pruebas, saben que son dos luchando hombro a hombro. Por ejemplo, muchos hombres piensan que los hijos son problema exclusivo de la esposa y olvidan que la responsabilidad es también de ellos (Ef. 6.4). Al tiempo descubren que sus esposas están agotadas y no tienen energías para ellos. La crianza de los hijos, la administración del dinero, la elaboración de proyectos, el mantenimiento de la casa, la relación con los parientes y aun las pequeñas cosas de la vida diaria, como hacer las compras, pagar un impuesto, servir la mesa, necesitan de la participación de ambos cónyuges.

Así también la esposa, al corresponder a la actitud trabajadora del hombre. Hay mujeres que no quieren aprender a cocinar más económicamente o no cuidan la ropa o la salud de los hijos, sobreviniendo gastos que el hombre no alcanza a cubrir.

EL PERDONAR

El perdón es clave para un matrimonio de éxito. El saber perdonar y soportar las debilidades y carencias elimina bastante de las espinas y rencores que intentan aplastar a la pareja.

Recuerdo una mujer que me tocó tratar por un cuadro depresivo. En la tercer entrevista sacó de su cartera una pequeña libreta, gastada de tanto uso. Visiblemente alterada, la mujer comenzó a leer una por una las cosas negativas que su marido había hecho a lo largo de quince años de casada. El resentimiento hacia su esposo y la incapacidad de perdonar eran la raíz de su depresión.

La comprensión del otro, la valoración y el amor harán posible vivir el perdón en la pareja. Los matrimonios felices han desarrollado la habilidad de pasar por alto las debilidades, de perdonar errores y de soportar carencias. “El que cubre la falta busca amistad, mas el que la divulga aparta al amigo”, dice la Biblia. La gente de afuera cree que son ciegos, sin embargo, y por lo general, detrás de esa “ceguera” hay una actitud de amor, de aceptación y de perdón; han desarrollado ojos que ven y valorizan elementos más transcendentes.

CUANDO DIOS TIENE SU LUGAR

Si bien es cierto que el divorcio existe dentro de nuestras iglesias, el porcentaje es muchísimo más bajo comparado con la población general.

He comprobado que los matrimonios que a menudo leen la Biblia y oran juntos están más capacitados para solucionar los problemas de convivencia, hallar consuelo en el desaliento y renovar el amor que aquellos que no lo hacen.

Un matrimonio nunca llega más alto que cuando están juntos de rodillas. Para que la pareja sea sólida se necesita un buen cimiento que es Jesucristo, y para que crezca, el culto familiar debe estar presente regularmente.

En algunos matrimonios Dios llega a ser un integrante ¡p89más de la pareja; se lo incluye y consulta en todo. Había un matrimonio que practicaba la “oración dialogada” o conversacional. Oraban juntos: primero uno por breves minutos, luego el otro y así sucesivamente. Primero oraban por un tema hasta agotarlo, luego pasaba a otro.

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.